martes, 12 de mayo de 2009

Ayer Vero cumplió 34.

Además de ponerme contenta porque de a poco me van haciendo compañía en esta nueva cifra difícil de asimilar, para mí que padezco desde siempre del Síndrome de Peter Pan y Campanita juntos; ayer tuvimos oportunidad – como todas las veces que nos juntamos – de disfrutar seguir siendo las mismas esencias que alguna vez se atrajeron allá por el año 1988, quizás sin mucha razón; y nunca más se separaron hoy con muchas razones que explican y sostienen el sentimiento que nos une fuerte y sólidamente. El respeto, la risa, las penas y las situaciones compartidas en tantos años de verdadera amistad, con la capacidad de adaptarnos a los cambios, sincerarnos, aceptar la diferencia y seguir construyendo un vínculo que sabe reciclar el amor en cada nueva etapa de la vida, y de la de cada una en particular.

Una de las cosas que más me hace feliz de tener estas amigas es que siempre que nos vemos nos sale jugar (siempre). Ayer jugamos y mucho; casi abstraídas de dos pobres espectadores que miraban la escena sin opción, vaya a saber con qué pensamientos y sentimientos.

Cuando yo cumplí 30 hice una megafiesta a la cual asistieron aproximadamente 90 personas, todas significativas en mi vida por distintas razones. En la tarjeta de invitación a aquel evento, incluí el texto de una canción de Sabina por la cual siempre sentí una atracción especial, a pesar de no ser de los temas que más me gustan de él ("Pastillas para no soñar", ¿la conocen?); y en la portada del álbum de fotos, no había mejor texto de presentación que el que les comparto aquí de Nietzche para reflejar los cambios que se estaban gestando y empezando a concretar por aquellos años, y hoy cada vez que me junto con mis amigos - en especial con Ani y Vero - puedo decir que lo logramos, o al menos es nuestro horizonte, nuestro estilo para vivir la vida.

Chicas, las amo. FELICES 34 a las que ya estamos ahí y a las que se van acercando al baile de seguir, aún, del lado correcto de los 30 (como bien dijo Luis Tombo).

Quedense tranquilas, que cuando pasemos los 35 inventaremos o adoptaremos alguna otra frase para seguir justificando un estilo de contacto del cual estoy más que orgullosa.

Va el texto de Nietzche. Para todos y para disfrutar:

El espíritu quiere hacer ahora su propia voluntad; perdido para el mundo, se conquista ahora su propio mundo.Os he indicado las tres transformaciones del espíritu: la del espíritu en camello, la del camello, en león y la del león en niño”. (“Así hablaba Zaratustra”. F. Nietzsche, p. 41).

El camello busca lo pesado para el espíritu fuerte y sufrido, apetece su fuerza en lo más pesado y se arrodilla ansioso para llevar la pesada carga y así gozar con la fuerza de la sumisión. Pero es necesario transformar al espíritu en león ya que éste es capaz de conquistar la libertad para mandar en su propio territorio, busca al amo para enfrentarlo y proclamar su ¡yo quiero!

El camello carga con el peso de los valores establecidos, con el peso de la educación, de la moral y de la cultura, transformándose en león rompe con el “deber ser impuesto” iniciando la crítica a los valores instituidos.

Pero ambos animales representan la captura en la tradición del orden instituido, ya sea por cumplimiento sufriente (la carga del camello) o por rebeldía que destruye (la furia ciega del león).¡Tú debes!, ¡Yo quiero!
La forma social actual prepara al adulto para identificarse y cristalizarse en el camello o en el león, para oscilar entre ambos; podríamos hipotetizar que de ahí se deriva la ausencia de juego y la tendencia a la “nerviosidad moderna” de los adultos, atrapados en el sacrificio o en la competitividad y la exigencia de éxito, como sujetos sufrientes que “cargan” o “pelean” pasiones tristes, incapaces de crear otros sentidos a sus existencias que los formen libres.

Pero el verdadero desafío aparece en la última transformación del espíritu, la de convertirse en niño, en juego, en creación de nuevos valores, de nuevas acciones, de otro comienzo.
Devenir niño no significa infantilizarse sino entregarse voluptuoso a la creación, ya que crear es aligerar, es “descargar” la vida, inventar otras posibilidades Y, en ese acaecer flexible, instaurar un modo lúdico en todas las acciones, dispuestos a olvidar más que a pelear al “deber ser” y así, volvernos libres”·

5 comentarios:

  1. Sos dulce eh, te salvaste que no te morfaran Hansel y Gretel. Orgullosas tus amigas de vos..
    Y aunque no tengo el honor saludo a Vero por su cumple!!!

    Besos
    sérdnA

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  2. El mismo sentimiento sostenido en el tiempo, es más, se fortalece con él . Se solidifica se hace tan potente que hasta crece .
    Año a año se va potenciando mas y mas que ya nadie puede romper esto y si llegara a suceder no lo voy a permitir no lo vamos a permitir!!!!!gracias por tenerlas. Las amo tambien !!!!! vero.

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  3. gracias sérdnA !!! seria un gusto conocerte!

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  4. Chicas: sigamos jugando siempre, es lo mejor que tenemos, me encanta cuando nos reímos hasta que duele la panza, cuando encontramos situaciones divertidas dentro de cualquier circunstancia, porque podemos desdramatizar, cosa importantísima en esta vida! Las quiero mucho y me encanta divertirme con ustedes!!

    Había leído muchas veces el texto pero recién ésta vez pude interpretar realmente un significado a partir del paralelo con nuestras vidas. No se preocupen por los 34, ni los 35, los años nos van a encontrar cada vez mejor, porque vamos mutando el espíritu hacia la mejor de sus transformaciones! estoy segura de eso... besos!!

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  5. Creeme, sos rejoven, te lo dice una cuarentona que también tiene el síndrome de Peter Pan!!!Muy bueno lo tuyo Lorena. Siempre

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