lunes, 25 de mayo de 2009

Génesis

Cuando una pareja decide hacer terapia, una de las primeras preguntas que realiza el analista es "¿Cómo y dónde se conocieron?".
El objetivo es reconstruir la GÉNESIS de esa historia y poder ir desentrañando aquello que hizo posible esa unión entre dos personas, que posibilitó el nacimiento de esa terceridad, que es la pareja.
Con la ayuda de ese interrogante, se explora que pasaba en la vida de cada uno y qué pasó, cómo se resignificó lo anterior personal, cuando se encontraron.
Lo que rodea, significa y determina el cómo y la forma del encuentro entre esas dos personas, seguirá estando presente de diversas maneras en la pareja; y dará sustento a la misma, muchas veces "operando desde las tinieblas".
Las crisis aparecen cuando aquello que fundó y fundamentó a esa pareja se perdió o deja de tener sentido para uno o para ambos miembros.

En definitiva estaba pensando en que todo LO QUE PRECEDE a una "existencia", NO CEDE en condicionarla. Naturalmente se da así, porque fué lo que motivó su origen, lo hizo posible, y lo llenó de significados y expectativas (necesarios como elementos preliminares de cualquier proyecto) aún antes de que existiera.

Por lo tanto, esto mismo ocurre en la concepción y nacimiento de las personas: en la génesis de cada uno de nosotros.

Siempre me intrigó ese ANTES que espera (o no) a la concepción de un ser humano. Llevado a mi vida sería:
¿Qué pasaba en la vida íntima de mis padres, en lo más privado de cada uno? (sabido y no sabido, vinculado a su historia personal).
¿Qué pasaba en la pareja?
¿Pensaron realmente en "mi" o pensaron en ellos?
¿Qué pensaron?
¿Fué a solas o hubo una parte que pudieron proyectar manifiestamente juntos?
¿Qué parte quedó en la intimidad de cada uno y qué parte pudieron decir/se?... ¿Dijeron?
¿Pensaron?
¿Qué carencias y deseos tenían en lo personal y como pareja, que dieron lugar al acontecimiento "hijo"?.
(Siempre sucede esto: para que alguien/algo aparezca, tiene que haber un espacio en el cual, y por el cual, pueda surgir).

Algunos crecemos y en ese proceso aprendemos, al menos, a vislumbrar cosas de ese ANTES que fué nuestro principio y nuestra "razón de ser" (no nuestra, sino de nuestros padres); y que transmutaron en ciertos "patrones de nuestro comportamiento" (no de nuestros padres, sino nuestros).

También, por supuesto, influye lo surgido después del nacimiento con la educación y la crianza; pero me gusta pensar en el poder de ese mar de significados, interpretaciones, necesidades y hasta "ansiedades", que nos esperaba o nos necesitó antes de existir; del cual emergimos y con el cual nos ungieron de determinados sentidos que hicieron a nuestra identidad y entidad en cada familia.

¿Alguno de Uds. conoce algo de su GÉNESIS?

Yo tengo pendiente preguntárselo a mis padres, así abiertamente. Estoy casi segura que me lo manifestarán como puedan; pero sin intentar ponerle máscaras, ni maquillajes para que se vea más bonito, de lo que incluso pudo haber sido; y sin preocuparse por lo socialmente aceptado. No creo que salgan con el cliché "del fruto del amor" o similar (aunque por supuesto, estas motivaciones, no son excluyentes). Conociéndome, sabrán que voy por otro nivel de respuesta... ("lo otro" "lo no dicho" o incluso lo no sabido ni por ellos en ese momento).
Quizás porque se que lo voy a saber todavía no se los he preguntado, jaja!!... ¡Pero lo haré! ¿Por qué? porque me intriga saber cuánto de lo que me antecedió y me posibilitó, define mi forma de ver el mundo aún hoy; si esa forma me gusta o no, si la sigo eligiendo para mi vida (¡si tiene que ver con mi vida!). Porque me apasiona conocer la génesis de las construcciones, de los proyectos: ayuda a comprenderlos, a reformularlos, a actualizarlos, dándoles una estructura de forma necesaria, cada vez más flexible y sólida.

Lo que vino después del nacimiento lo tengo bastante trabajado; lo anterior me resulta intrigante, interesante, misterioso y ¡hasta espeluznante! Me atrae. Ayuda a abrir más las puertas de la percepción.

5 comentarios:

  1. sinceramente muy bueno...me hizo pensar muchas cosas y en el miedo que me da enfrentarlas
    beso
    vir

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  2. ufff es un tema que también me resulta interesantísimo. Ahora, que me pregunto tanto qué es lo que me puede llevar a decidir A MI tener un hijo, me surge la pregunta de por qué habrán decidido tenerme. Sospecho que las razones de mis padres serán muy distintas a las posibles mías (porque todo en materia de pareja lo he hecho distinto) pero quién sabe...
    Yo también creo que ese ambiente preliminar nos condiciona de alguna forma, por eso para los que nos gusta "escarbar para atrás", me parece un interesante terreno... padres: prepárense! AHI VAMOS CON LAS PREGUNTAS!! JAJAJA ESO SI: NO NOS MIENTAN!!!

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  3. Coincido con Campanita, el ambiente preliminar nos condiciona y la panza nos escupe con un comportamiento inducido por lo abstracto que se tejió fuera del seno (es un delirio lo que estoy diciendo) mas allá que cuando arrancamos en el mundo, cuando somos arrojados como un perro sin hueso o un actor sin su papel (como dice Jim en Riders on the storm) no recordamos nada.
    Qué se yo, los papis siempre mienten, no porque lo deseen si no que a veces creen que es mejor hacerlo, ellos aún nos ven jugando con el camioncito o la muñequita de trapo, y si logramos sacarle la verdad sobre el estado previo a nuestra concepción será pura coincidencia, ... en el fondo pensarán "qué carajos te importa lo que yo pensé/ dije/ sentí con tu madre antes que nacieras"... y si viniste de rebote, andá pegando la vuelta porque no hay respuesta! ja!

    Me zafé?

    Me voy por el chaleco de fuerza..

    Besos, concebidos en la panza de mi mami
    sérdnA

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  4. Los padres podrian decir: simplemente estás acá SUPERALO!!!... (me encantó la frase de Jim Morrison: un actor sin su libreto... y yo agrego: arrojado a UN único escenario, sobre el cual actuará, actuará, actuará por muchos años, sin comprender nunca, quizás, cuál es la obra en la que está inmerso y sin darse cuenta que hay otras obras y escenarios posibles...)

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  5. Fabuloso! muy cierto y muy real.
    Preguntar vale la pena, más allá que la respuesta nos guste o no. Yo lo hice, no me gustó pero sí me ayudó a comprender un poco más de mí, de mis sentimientos y de mis elecciones posteriores. Perdamos el miedo a meternos en los laberientos tenebrosos: nos ayuda a caminar. besotes

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