martes, 5 de mayo de 2009

Paciencia.

“No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los resista”

La paciencia es una capacidad que siempre me intrigó. Será porque se reconoce como una virtud; hasta que en ocasiones notamos, o nos hacen notar, que estamos haciendo un uso desmedido o inadecuado de la misma, cuando “sostenemos algo” que nos está perjudicando.

¿Cuándo es virtud y cuándo puede tomar la forma de un defecto por la nocividad hacia uno mismo?. En este último caso: ¿sigue siendo paciencia o se transforma en “otra cosa”?.

¿Cuándo estamos siendo maduros al tenerla y ofrecerla; y cuándo esa… ¿tolerancia? (¿es lo mismo que paciencia?) es un rasgo de inmadurez?.

Hay circunstancias que logran impacientarme o provocarme una molestia que no puedo ubicar en mejor lugar. Muchas veces me pregunto si ese estado es producto de estar siendo excesivamente paciente o - ¿por el contrario? - excesivamente intolerante; y más de las veces me cuesta discernir.

¿Cuándo, cómo y cuánto ser paciente?. (¿Serían estas las preguntas a realizarnos?).
¿Cuándo un problema de desmesurada paciencia (falta de moderación, de la “medida adecuada”), nos pone en problemas? (por exceso o por defecto).

Creo que es más difícil de lo que se cree IDENTIFICAR estos LÍMITES y lograr hacer un BUEN USO de la capacidad de la paciencia.

Para despejarme un poco la cuestión, voy a exponer algunas de mis opiniones o creencias asociadas al “ser paciente”.

- La paciencia es una característica de la personalidad madura.
- Su opuesto es la impulsividad y/o la ira.
- La personalidad madura busca la armonía y se descubre más auténtica en ella. (No asociar, ni ahora ni nunca, madurez con seriedad o formalismos cercenadores. La personalidad madura sabe ser lúdica).
- Paciencia me remite a poner límites (aunque no parezcan corresponderse): a nosotros mismos primero; pero también a los otros.
- Implica una delimitación que busca abrir un espacio, un juego. No lo cierra con preconceptos, necesidades inmediatas, temores o ansiedades que, en general, nos vienen de carencias no resueltas y tienden a apoderarse de nosotros.
- La paciencia es una potente fuerza interna que genera delicados y suaves” movimientos externos, que se ejercen con firmeza.
- Ser paciente no significa ser pasivo. Lo veo más como un repliegue para activarnos interiormente, captarnos captando al otro, y viceversa.
- La paciencia nos ayuda a desarrollar una sensibilidad que nos permite identificar problemas, contrariedades, alegrías, tristezas, frustraciones; reposar un poco en ellos, tramitarlos internamente para lograr cursarlos de la mejor manera.
- Estimula la empatía hacia los otros. Detiene una reacción nerviosa o colérica para ponernos a reflexionar sobre las causas por las cuales una persona actúa o una situación se presenta de determinada forma; y por qué esa forma nos genera una excitación alterada incómoda y angustiante (nos enoja).
- Nos recuerda que podemos valernos del tiempo: para introspectar, acomodarnos, sentir y pensar más claramente; mientras la vida fluye y se reencauza. Para comprender al dialogar con nosotros mismos y con los otros. Para accionar de manera “eficiente” al reestablecer una anhelada sensación de bienestar o serenidad, con un plus de ganancia emocional. (Al final del proceso, deberíamos haber alcanzado mayor madurez emocional).
- Tener paciencia es favorecer un espacio para que una oportunidad se despliegue.
Sólo cuando ésto no ocurre en un “tiempo prudencial" deberíamos dejar de ser pacientes en un sentido para poder accionar en otro. (¿Cómo saber cuando el tiempo cumple en ser prudencial? ¿será cuando empezamos a alejarnos de nuestro eje, perdiendo potencialidad para nuestros proyectos?)

Releyendo lo que expuse anteriormente, resulta claro que yo también considero que ser paciente es virtuoso; pero entonces… ¿Cuándo se da y cómo se llama esa actitud que desplegamos frente a una situación o una persona, que nos hace mal; y nos engañamos suponiendo que estamos siendo pacientes (maduros) y en realidad estamos siendo… ¿obstinados? (¿será esa la palabra?) al no querer modificar una relación (¿con nosotros mismos?) no sana, por temor a soltar, por temor al cambio, por temor a volver a empezar, por temor a crecer…

Entonces encuentro que tengo creencias vinculadas a la paciencia, como actitud que persigue con calma un objetivo de crecimiento y cambio; y creencias vinculadas a la obstinación como una actitud insegura y desesperada que, a través de una forzada permanencia en una postura, impide que un cambio estructural y necesario acontezca.

Ambas conllevan angustias, postergaciones y decisiones difíciles; pero eso no las hace iguales.
La posibilidad de aprender, elevarnos espiritualmente y aportar al bien común o no, las diferencia y define.

El ser paciente– maduro, ante una situación que no controla:

* Sabe que las cosas son como pueden ser.
* Aporta una confianza atenta y no una confianza ciega.
* Brinda oportunidades para el mismo y para los otros, confiando en que el infortunio se resolverá.
* Confía. No niega. Confiar es actuar sin resentimientos; es soltar una actitud esperanzada, calma y activa. Quien está siendo paciente con una situación busca modificarse con la experiencia, actuando conforme con su deseo.
* Intenta comprender que el otro acciona como puede, como sabe; que esas formas difieren de las propias y que no siempre tienen una intencionalidad de daño. Así y todo sabe que puede y debe elegir qué quiere para sí, en tanto transita el espacio vivencial que le permitió abrir su capacidad de paciencia.
* Atiende la situación, se involucra; pero también la sobrevuela para dejarla transcurrir sin creerse su único protagonista.
* No la deja librada únicamente al paso del tiempo. Interviene para dar y recibir, mientras sabe que cuenta con la ayuda del tiempo para que el resto de los elementos también decanten y configuren una situación diferente.
* Comunica honestamente lo que siente a los otros, aunque sea doloroso. Avisa que hay algo que le molesta, que no entiende, que le cuesta; y pide ayuda. Se compromete y apela a las responsabilidades de todos los involucrados.

La paciencia, entonces, sería una capacidad que permite un proceso por el cual el ser busca realizarse en una nueva situación, y en relación necesaria con los otros.

El ser ¿obstinado – inmaduro?, ante una situación que no controla:

* Sostiene una comprimida tolerancia que no cede lugar ni deja que el otro sea libre de ocupar el que elija.
* No asume el dolor de una expectativa no satisfecha; y tiende a taparla con una intranquila excusa que evita el conflicto manifiesto.
* Genera tensión interna y externa, bajo una impostada y falsa calma que se sustenta en otras acciones que, en general, la contradicen.
* Actúa desde la desconfianza.
* Siente, aunque "se tape", el frío inevitable de una evidencia que no quiere ser mirada.
* Se apega y fuerza a que algo permanezca de una forma conocida, empobrecida y sufriente. El tiempo en estos casos sólo sirve para arrojar más de lo mismo; cada vez con mayores resentimientos y negatividad.

El miedo al dolor del crecimiento, el temor a dejar la “cómoda zona de incomodidad”… para probar una “incómoda zona de nueva comodidad posible”

La obstinación es también una capacidad y un proceso por el cual el ser busca fijarse a una forma de relación, a pesar de sí mismo y de los otros.

Creo que muchas veces cuando... ¿“nos damos o damos tiempo”?, actuamos con una combinación de ambas actitudes, en dosis diferentes y variadas. Así expuestas son como dos posturas puras que me resultan bastante válidas para pensar lo que a veces se me presenta como un dilema.

Lo dicho hasta acá me resulta insuficiente y me altera. ¿Estaré siendo en este instante excesivamente paciente u obstinada con el tema?... ¡¿es lo mismo?!. Ven, no lo agoto. Este contrapunto no lo había pensado hasta ahora; pero hasta acá llegó mi paciencia para que este escrito pueda surgir.


¿Qué piensan Uds. sobre este tema?

9 comentarios:

  1. Imposible callar ante semejante dilema, lo conversamos muchas veces y sabes bien lo que pienso, sin embargo me entro esa inquietud, soy paciente o impaciente ? me parece que todos somos un poco de cada cosa cada vez y en tono de rigor la paciencia no aplica en el abuso del que la goza, eso se convierte automaticamente en algo diferente porque ser virtuoso conductor de la paciencia no debe producirnos daño ¡¡ A darnos cuenta con quien ser pacientes y con quien no gente ¡¡¡ No nos excusemos en la paciencia para resistir el cambio, hablo de la mas absoluta experiencia personal
    Santi

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  2. Y si Lore... yo encajo casi a la perfeccion en los obstinados ¡¡ pero gracias a que te presentaste en mi camino me encuentro en claro esfuerzo interno por generar otra postura mas abierta antes las relaciones.
    Aca publicamente hago una declaracion de GRACIAS estimada por tanto dar sin pedir nada a cambio

    Y ojo con la confianza... este consejo es netamente personal, conectala en alerta no todo es lo que parece ¡¡¡¡ aunque te enojes por mi excesiva desconfianza

    Santi

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  3. Hago público mi GRACIAS!! también a vos por tantas experiencias compartidas. Confianza atenta, despierta, responsable... al menos de efectos no negados... así sería,no?. Besotes lindos.

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  4. Sos una divina! Termno de leer lo que escribiste y ya quiero volverlo a leer. Sos una personita tan... sabia. Esto demuestra una vez más lo que llevamos en la sangre y que vos tan excelentemente utilizás. Sos tan inteligente! Te quiero un montón. Marisa

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  5. Mari!! Qué alegría leerte por acá. gracias por tu comentario, y lo que me decís me emociona..., sabés que Jorge en un post anterior escribió algo similar. "los genes no engañan", si de ahí nos viene, vos das sobradas cuenta de ello. Sabes que te quiero y te admiro mucho. BESOS!

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  6. Es un tema que no se agota nunca
    Realmente me encantó!
    Un beso grande

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  7. Increíble ver tus palabras reflejadas en personas que uno conoce tanto, situaciones y relaciones soportadas por la obstinación y tan poca paciencia para mirarse adentro y sentir.

    Un canto a la vida leerte, tus pensamientos son como una cucharada de dulce de leche frente a la heladera.

    Besos
    Andrés

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  8. Aclaro algo: me apasiona el dulce de leche.

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  9. Uff!! Sos terrible. Que habilidad para hacerme tirar para atras en el sillon del escritorio y quedarme mirando el techo. Me asombra la calidad de tus reflexiones y la claridad de expresión porque es como una gran llave abrepuertas de regalo; La paciencia, la ciencia de la paz; No será que el término contiene los dos extremos entre los que oscila el equilibrio? Lore, creo que estás avanzando en la creación de un agudo método de introspección: la Psicosofía, como te dije.
    Lorena: Psicosofame!!!
    (todavía sigo mirando el techo)
    besos muchos

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