martes, 2 de junio de 2009

Basta porque duele

"que las buenas voluntades no sean tan diferentes..." (Enrique Bunbury)

¿Por qué será que se genera tanta distancia entre lo que decimos querer del mundo y lo que hacemos por el?.

No quiero responder la pregunta, no quiero desatar las posibles respuestas. Quiero que quede flotando en esa especie de nube que todos tenemos sobre nuestra cabeza y que podemos llamar conciencia.

En más chiquito... me pregunto esto mismo sobre lo que decimos querer y hacer en nuestras relaciones cotidianas, y lo que terminamos haciendo en ellas y,en consecuencia, por ellas.

Me genera un sentimiento de impotencia, molestia, que hoy no quiere escuchar ninguna
explicación sobre la complejidad operante en el comportamiento humano; sino que tiene ganas de gritar:¡maduremos de una vez! ¡y ya!. Porque después nos quejamos: de nuestras parejas, de nuestros amigos, de nuestro jefe, de los políticos y del mundo.

Que los conflictos entre las personas existan; pero que cuenten con partes dispuestas a resolverlos, de manera honesta y respetuosa... madura. El dolor que conllevan algunas situaciones o decisiones no se puede sortear; pero la forma de plantearlo, transitarlo hace la diferencia.

Desear la inexistencia del conflicto en los vínculos o en cualquier proyecto, es tan infantil como apelar al silencio, a los caprichos, a la mentira, al ocultamiento, al resentimiento, a la negación, a la evasión o a cualquier tipo de hostigamiento - por más inocente que parezca - para abordarlos.

Estoy cansada de la sensación cada vez más acentuada con la adultez, de correr o rebotar en el medio de un pelotón desesperado de personas que buscan ser amadas, cuidadas, respetadas; muchas de las cuales no hacen más que boicotear ese derecho, que es de todos.

Estoy cansada de que en cuanto algo escapa a nuestro control, conocimientos, hábitos, costumbres, expectativas; irrumpamos con arrebatos de susceptibilidad incisiva en la vida del otro. Hablo en plural por respeto a mi humanidad tan errática como la de cualquiera; pero yo no voy haciendo estragos con ella; he trabajo mucho para eso y por eso me permito decirlo. Igual, por respeto, voy a seguir pluralizando.

Sé que muchas veces no es intencional; sino que surje de nuestras imposibilidades y frustraciones anteriores; pero hoy no tengo ganas de hablar de eso. Hoy tengo ganas de decir: "todo bien; pero basta".

Pienso en esos momentos que surgen con las personas - y más dolorosamente de nuestro círculo más íntimo - con quienes en una charla generalizada sobre la vida, encontramos puntos de encuentro, compartimos creencias y valores; y que de repente en un gesto, una palabra, nos devuelven lo mismo que cuestionan en el afuera. “La gente está loca", "la gente no tiene códigos" "la gente falta el respeto", "a nadie le importa nada", "la gente es cruel". Ahí en ese registro impersonal, estamos todos de acuerdo, ¿no?; pero son muy pocos los que tienen el valor de buscar en su persona cuánto hay de eso mismo, de lo que se quejan.

Hoy tengo ganas de decir: con la queja a otra parte, o a la parte que le corresponde conocerla.

Que cada uno se haga responsable de buscar tener la calidad de desarrollo emocional suficiente como para colaborar en hacer comprensibles sus sentimientos; poder hacerse cargo de ellos y actuar empática y respetuosamente con los otros; al menos con los que se lo merecen y/o nada tienen que ver con los avatares de su vida.

Que cada uno se ocupe de hallar su propio centro y procure ser feliz.

Sepamos que hay muchísima infelicidad que puede reducirse si nos reeducamos en el amor y en la madurez de asumirnos en la necesaria relación con los otros. El AMOR (y no hablo de "romanticismos", sino de aprender a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de manera saludable y productiva); debería darse como materia obligatoria en los colegios; y lo digo más en serio de lo que puedo sonar. Me gustaría meter esta idea, como una necesidad SOCIAL, GLOBAL; en la anteriormente mencionada nube que nos acompaña y nos tira letra para actuar cotidianamente. Eduquémonos emocionalmente, REEDUQUÉMONOS.

Tengamos conciencia, estimulemos la capacidad de percibirnos en cada cada acto, en cada palabra que emitimos, en cada vivencia que transitamos... Estoy como con ganas de hacer un llamado a la "solidaridad de todos para con todos".

Paremos con el proyector de nuestras frustraciones en la pantalla de la vida de los otros: el otro es el otro y sino lo aceptamos y valoramos por lo que es, por lo que aporta a nuestras vidas, no vamos a poder generar una comunicación eficaz para tratar de modificar los aspectos disfuncionales del vínculo. Pidamos ayuda, avisemos sino sabemos, no podemos, no queremos hacerlo. Esto también es muy válido y honesto: permite al otro tomar decisiones y elegir; si es que nosotros mismos no estamos pudiendo hacerlo

"Vomitar" las propias miserias en los demas, no es ser honesto. Eso es atentarlo, invadirlo, traspasarlo; no es compartir dificultades.

A quienes tienen una tendencia negativista, tóxica, de crítica permanente al mundo, a las personas y actúan generando aquello mismo que dicen rechazar... ¡los invito a que se unan y que se relacionen entre ellos!; porque encima tienden a vampirizar a quienes tienen una tendencia opuesta, de quienes por su puesto se nutren.
Ya sé que dejarse vampirizar también es un lugar donde uno puede o no ubicarse; pero, la verdad, hoy no tengo ganas de hablar de eso.

¿Por qué hay personas que de repente pierden esa sensibilidad y dimensión de lo que hacen atropellando a otro que muchas veces, ni siquiera está implicado en su cuestión?. No estoy hablando de los que son jodidos, estoy hablando de cuando nos ponemos jodidos.

La falta de conciencia, de registro del otro... duele, eso duele; más aún cuando pasa con los afectos, a quienes por definición afectamos y nos afectan.

"Un corazón no se endurece porque sí..." Cuanta verdad nos permitió expresar el Indio con esta frase. Así es, todos lo sabemos, todos lo sufrimos; sino basta con preguntarle a aquel que nos hizo daño... su corazón tampoco se endureció porque sí. Pero hoy no tengo ganas de hablar de eso, hoy quiero que cada uno se haga responsable de desactivar los efectos de vivencias dolorosas del pasado; y empujarnos a abordar de manera flexible y abierta, cada situación con el respeto por su singularidad que se merece (y nos merecemos).

Cada persona, cada situación es diferente, y nos da una oportunidad de cambiar, de modificarnos y modificar la experiencia. Depende de cada uno de nosotros.

4 comentarios:

  1. En mi opinión personal, que siempre tiende a espiritualizar un comportamiento (ja!)considero que mientras existan seres humanos el mundo será lo que es y ha sido. Para mí, el ser humano es un gran proceso alquímico atravezando la primer fase (Nigredo) para llegar a la segunda y a la tercera (la gran obra) El Nigredo está relacionado con la putrefacción, con "sacar afuera lo podrido" para transmutar en algo mejor, por eso considero que las experiencias (buenas y malas, otorgadas a otros y recibidas de otros) son necesarias para nuestro crecimiento, es parte del proceso para llegar al "Ser".
    Esto es un proceso personal, íntimo y solitario (no vale ser ermitaño, asceta), no se trata de llevar el "amor" como escarapela en el pecho repartiéndolas bajo la lluvia (con paraguas) a todo el mundo.

    Los espero en mi consultorio astrológico, ja!

    Besos
    sérdnA

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  2. El dificil arte de amar como dice Erich Fromm.
    Tus palabras son como un balde de agua helada a quienes tenemos conciencia de las propias debilidades. Me gusta lo que decís. Es como una mano salvadora con una lámpara cuando a veces te sentís en un pozo oscuro donde no sabés como caíste. El valor de buscar la felicidad en la integridad de uno mismo y aceptar al otro o dejarlo; De chico quería ser grande y de grande quiero ser chico; Por eso yo que me vas a perdonar los errores; y te agradezco tanto que digas lo que decís.Si te lo pudiera definir es una sola palabra te diria: salva!
    Un beso gigante amiga.

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  3. Mientras leía tu post que tiene un resabio a desesperanza, venía a mi mente una frase, no mía, de un poeta que entendía la realidad de esta manera cuando decía: Mi corazón entiende de otras cosas por eso me da pena que se quede tan solo...
    Simples asociaciones nomás
    Beso
    Vir

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  4. No bastan las palabras. sólo cuando abrimos nuestro interior y vemos nuestros propios defectos, podemos ser jueces de los demás.

    Un beso. Lore

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