domingo, 30 de agosto de 2009

Flashes de 13 años


Hoy recordé hasta las lágrimas algunos momentos de lo que fué el comienzo de una nueva etapa para la familia Fiore.
  • Cuando mamá estaba feliz de saberte en su interior, y nos contó la noticia.
  • Un cumpleaños de papi en los que ambos - mamá y papá -te acariciaban a través de la panza.
  • Cuando mamá se iba a tenerte... era la mañana del 31 de agosto de 1996. Yo tenía 21 años y estaba desayunando antes de irme a trabajar. La saludé, la miré irse con su panza y su bolsito. Sabía que cuando volviera todas nuestras vidas habrían cambiado para siempre.
  • Cuando llamaron para avisarme que habías nacido y que eras "morochita". ¡En realidad estabas moradita de no querer salir de donde estabas!. Dijeron los médicos que te encontraron muy plácidamente chupándote el dedo al momento en que te alzaron y te trajeron a este mundo. Todos nos enternecimos con esa anécdota. Fue una imagen de paz.
En ese mismo momento, junto a vos, nacimos padres, abuelos y tíos que antes no eramos. Todos teníamos mucho que aprender y descubrir. (Lo seguimos haciendo).
  • Cuando salí corriendo del trabajo con el corazón exaltado de la emoción para ir a conocerte... Cuando el señor de seguridad de la clínica no me dejó pasar porque se había terminado el horario de visita. (¡Me enojé tanto con las obligaciones del mundo de los adultos en ese momento!)
  • Cuando volví al otro día y te vi, en tu cunita, durmiendo. Te miré por todos lados tratando de entender lo que había sucedido, sintiendo mi corazón latir tan fuerte, buscándote parecidos, rasgos, encontrándote en mi vida, sabiendo que ya eras parte fundamental de mí.
  • Cuando lo vi a papá tenerte en brazos por primera vez, hablarte con todo el amor y cantarte.
  • Cuando volvía de trabajar contenta porque sabía que tenía un nuevo y gran motivo para llegar a casa. Preguntar por "Cami" por "la nena" (nuestra nena) y subir a darte un beso.
  • Cuando te regalé el bebesit. Luego la hamaca y la calesita... me sentía contenta de que el tiempo que pasaba en el trabajo y no podía estar con vos, me permitiera regalarte algunos de tus primeros espacios propios en el mundo. ¡Ahí me sentía ogullosa de contar con mis obligaciones de adulta!.
  • Cuando te chupaste el dedo gordo del pie por primera vez. Te costaba llegar porque eras muy gordita y cortita; pero te esmerabas en hacerlo y lo disfrutabas.
Un susto fuerte en el medio... cuando te enfermaste. Nunca perdiste la sonrisa, ¿sabes?. Fuiste fuerte. Cuando todo pasó, me dí cuenta del potencial que tenías.
  • Cuando ibas creciendo al son de la música que escuchábamos en familia, en especial recuerdo momentos con Sabina. "El rock and roll de los idiotas".... te alzábamos en brazos y vos movías la manito, sonriendo, mientras girábamos al ritmo de la canción.
  • Incontables y felices momentos en los que nos hiciste sentir que la vida era tremendamente hermosa con tus bailes, tus vestidos, y tus palabras. Desaparecían los problemas con cada show que nos regalabas, antes o después de las cenas, en las reuniones familiares.
Confirmábamos, entonces, que teníamos un ser especial entre nosotros... nos hiciste reir, vibrar fuerte con carcajadas que se desataban al unísono y que sonaban tan musicales a tu compás. Te mirábamos y decíamos: "es una beba feliz"

  • Cada vez que tus preguntas existenciales - que no tenían edad - me ubicaban en el desafío de ser Tía de alguien tan sensible. La primera que recuerdo fue a los dos años, y luego una a los tres años... que ¡me sacudió!. El tiempo era relativo y tus intrigas, inquietudes, reflexiones... superlativas. Así continúa siendo.
  • Cada vez que te miré a los ojos y encontré la paz, el descanso, el regocijo que necesitó mi alma.
  • Cada momento de intimidad en los que jugamos, en los que conversamos, en los que nos conectamos fuerte en el silencio de sabernos envueltas en nuestro amor: único. Porque cada vez que te abrazo o te beso, te estoy dando mi alma una y otra vez.

Cami, crecimos juntas. Durante tus primeros 13 años, es decir, en estos últimos 13 años de mi vida, atravesé momentos de crecimiento importantes. Fueron años de sacrificio, muchos cambios, distintas etapas, transformaciones estructurales. En medio de todos mis procesos, estuviste vos como parte de lo más hermoso y constante. Fuiste un andamio donde podía sentarme a descansar, tomar aire y seguir creciendo con audacia y valentía. Como consecuencia de todo eso deseo que aprendas la vida de la mejor manera. Que la vivas con pasión en sus alegrías y tristezas. Que tu inteligencia y sensibilidad te orienten por el camino del amor siempre, del valor por lo que sos y por lo que tenes, que sepas pedir ayuda, que sepas recibirla... Que luches por concretar tus sueños, que aceptes lo que no podes cambiar.

Esto lo vas a reconocer, sentí que es en buen momento para compartirlo nuevamente y con otros. Para recordarlo siempre:
Estrellita... cuando sientas que tu luz se apaga, pensá que sólo su intensidad se está moderando para
que algunas cosas se resuelvan y no seas siempre vos la que esté dando su luz
para que así sea. A veces necesitamos cuidar nuestra luz para no perderla,
entonces nos escondemos un poquito. A veces se apaga accidentalmente; pero en
esos casos vos ya sabes que "los accidentes no existen" y que todo pasa por
algo.
Las Hadas somos seres especiales, casi de fantasía para este mundo. Quedan
pocas hadas...y el precio de serlo, es a veces replegar las alitas y opacarse un poco, porque
el mundo todavía no esta preparado para saber que existimos; y porque también son muy
necesarios los momentos de recogimiento. Pero lo más importante es que quienes
nos quieren de verdad pueden vernos SIEMPRE, y que nuestra fuerza y luz
interior nos da lo más maravilloso que puede tener alguien: amor adentro
nuestro, del más puro y noble, inteligencia para creer y nunca dejar de confiar
en nosotros mismos y en la vida.
  • Cada vez que te miré y te imaginé a esta edad, supe que serías como sos. Hermosa por dentro y por fuera (¡¡aunque te alises los rulos también hermosos que tenes!!)

FELIZ CUMPLEAÑOS CAMI, FELICES 13 AÑOS MI AMOR!!!!.
TE AMO... TE AMO... TE AMO... ¡¡Y A DISFRUTAR DE ESTA NUEVA ETAPA!!

Tihada Lore

domingo, 23 de agosto de 2009

"Al que le toca le toca!!"


Cuando eramos chicos con esa simple frase cortábamos toda queja que pudiera surgir durante un juego porque nos tocara en suerte el rol o el elemento que indicaba cierta "pena".

La vida es juego, y en la danza entrelazada de eventos afortunados y desafortunados anteriores a nuestra existencia, contemporáneos a nuestra infancia (cuando aún no podíamos decidir), se marcaron ciertas reglas que tomamos y perpetuamos sin cuestionar, desplegando nuestra apuesta. Luego sobrevinieron las necesarias crisis con lo aprendido, la voluntad y posibilidad de ir cambiando recursos para vivir una vida más plena, en armonía con las personas que vamos descubriendo que queremos y necesitamos ser.

Vamos tomando el recurso "elección de recursos" para jugar nuestro juego, y entendemos que el universo siempre es más amplio que el recorte de formas de pensar y actuar que aprendimos por transmisión directa o indirecta, por UNA forma de interpretación nuestra o de otros.

No obstante, madurar es comprender también que NO TODO es seleccionable, electivo, optativo. Hay eventos que nos acontecen tengamos o no responsabilidad en esto, hay que actuar desde ahí. Desde donde estemos y como estemos.

La queja, la angustia permanente o su contracara el enojo, no tienen mayor sentido que la descarga emocional momentánea que nos prepare para la aceptación y el desafío de abordar la nueva dinámica del juego apostando a otras fortalezas que nacen de manera más firme de nuestras debilidades. Amar las debilidades es otro acto de aceptación que nos revela las condiciones por las cuales fueron posibles nuestros talentos.

Aceptación no es resignación.

La vida también nos plantea "AL QUE LE TOCA LE TOCA". La pregunta de ¿por qué a mi? es interesante reformularla y preguntarse ¿y por qué a mi no?". ¿qué privilegio creemos tener en la multiplicidad e infinitud de la existencia?.

Centrarse para seguir la apuesta de manera digna y productiva, descentrarse para aceptar las oportunidades y novedades de esa parte secreta del mundo para nosotros que tuvo que manifestarse justo ahí donde estábamos.


Siempre hay belleza por descubrir y construir...
esa es la parte del juego donde podemos volver a elegir

lunes, 17 de agosto de 2009

El famoso equilibrio...


El equilibrio es necesario en todos los aspectos de la vida, y me atrevo a aseverar que incluso en aquellos en los que la actitud de mayor entrega podría considerarse la más apropiada.

La desmesura indica que hay una parte perdida o desbalanceada de uno mismo, en ese vertido de emociones - posiblemente mezcladas - de volumen desproporcionado en relación al "recipiente" en posición de recibirlas.

No estoy proponiendo limitarse: estoy proponiendo la entrega con eje en la integridad, en nuestro propio eje; el cual apuntamos a que sea cada vez más flexible con el paso del tiempo, a que se elastice sin perder la tensión que lo estructura y garantiza su existencia y eficiencia.

Hay un tensión interesante en este sentido que me tuvo elaborando situaciones por estos días. Hay una palabra, un concepto que opera habitual y naturalmente en mí, y que por estos tiempos entró en aparente contradicción con algunas ideas: EL DESAPEGO. Siempre creí en él; pero articularlo a una situación de voluntad por concretar un deseo, por momentos, me resultaba indefinible, indecible, por lo tanto librado a manifestarse sin necesaria coherencia con su valor e intención.

Resumidamente pero con el objetivo de ofrecernos un concepto paradigmático en estos tiempos de cambios vertiginosos y nuevas constelaciones de ideas, creo que:
ES IMPORTANTE LUCHAR POR LO QUE SE QUIERE,
CON TODA PASIÓN, TESÓN Y GANAS PARA OBTENER LO QUE ANHELAMOS

PERO CON EL MAYOR DESAPEGO
PARA ACEPTAR EL RESULTADO AL QUE TIENDE NATURALMENTE EL PROYECTO INICIADO,
POR SUS PROPIAS VARIABLES CONSTITUTIVAS;

Y PARA QUE NUESTRO SER NO SE DEFINA DE MANERA EXCLUSIVA
POR SU LOGRO O FRACASO, SEGÚN EL FACTOR DE NUESTRA VOLUNTAD QUE SIEMPRE OPERA ENTRE OTROS
IMPULSÁNDOLO EN SU INEVITABLE TRAYECTO.



domingo, 9 de agosto de 2009

La vida REAL en sueños

Hace algunas noches atrás, tuve un sueño de esos que podrían llamarse "pesadilla", que me tuvo trabajando varias horas durante mi estado onírico.

Despertaba asustada, y no encontraba calma ni siquiera al darme cuenta que estaba subsumida en un... sueño; es decir en una manifestación más de mi realidad, compartida con seres y situaciones que habitan en alguna intersección desconocida entre mi mente y mis emociones.

Volvía a dormirme y despertaba una y otra vez continuando la exhaustiva tarea de ese sueño que, por momentos, quebraba con desesperación sacando la cabeza hacia el estado de vigilia. No obstante, una necesidad imperiosa, me hundía nuevamente en la experiencia de seguir transitando esa historia que fluía en mi interior, exigiéndome vivirla; ... no sé si para resolverla; pero sí muy posiblemente para conocerla.

Siento que fueron horas y horas de vivenciar acontecimientos que no reconozco (y ni siquiera recuerdo) en lo literal; pero sé que son más míos que cualquier situación que pudiera vivir en el registro de la vida "despierta".

Los sentimientos, el miedo (por sobre todo), los pensamientos sobre mí misma, lo que podía y no enfrentar; me pertenecen tanto, que temo no saber en este momento, que versión de mí está despierta y está dormida.

Hubo un momento en el que sentí que debía despertarme. No sé que factores determinaron más que mis ojos finalmente se abrieran y mi mirada pudiera mantener la conexión con las paredes, las cortinas, las sábanas, los objetos de mi habitación que desde cada lugar me decían "volviste, ahora estás acá". No sé si fué una interrupción por la vida "externa" que me indicaba que era momento de que "inicie mi día", por tales y cuales motivos (de lo más conocidos); o si la vida interna prefirió replegarse nuevamente considerando que mi experiencia desconocida se había manifestado lo suficiente, ... o ambas cosas.

Un dolor de cabeza me alertó todo el día sobre la importancia de atender ese aspecto de mí, metaforizado en sueños que se hizo "pesadilla". Hay voces de ese sueño que resuenan. No quiero desoirlas, al contrario.

La conciencia abrumada rebalsa de sensaciones que se quedaron conmigo. Algo nuevo quiere emerger, algo actual le quiere dar lugar, pero mantiene una tensión con el pasado o con una serie de pensamientos conocidos que, por su condición, intentan ser los únicos capaces de otorgar identidad.

Una corriente nueva de ideas, o una forma diferente de las actuales, está a punto de abrir algunos espacios y cerrar otros.

El escenario tendrá la iluminación adecuada para que las escenas vividas puedan ser "bien" interpretadas. Cambiar el foco para resaltar lo importante de lo accesorio. Los sueños son iluminadores.

El caudal de sentimientos y palabras debe permitir fluir, no ahogarse, ni estancarse. La armonía y la liviandad son el desenlace sobre el cual buscamos continuar. Las pesadillas se resuelven en la liviandad del encuentro con uno mismo.

Limpiar, liberar espacio. Las puertas de la percepción se abrirán aún más hacia un estímulo innovador que catalice, y de lugar a una nueva movilidad de mi mente y mi espíritu.

Mi cuerpo y mi alma seguirán las oportunidades que despliegan, con mayor injerencia en el rumbo que van tomando algunas cosas.

Que los aspectos que "pesan" puedan ser aceptados y transformados, no todos; pero si aquellos que le hacen boicot a nuestras ganas.

Que los deseos puedan ser cumplidos... que estemos concientes de aquello que nos impulsa y de lo que nos hace obstáculo.

Los sueños son la forma vívida de acceder a nuestro ser. Los sueños son nuestra realidad más íntima. Son testimonio de los miedos y deseos. Las sensaciones al dormir y al despertar también nos cuentan algo.

Los sueños muestran aquello que necesita una forma de exterioridad. No están separados de la vida "real", son parte de la vida real.

La fantasía vía sueño es un mensaje fundamental ya entregado.

Entre lo conocido y lo desconocido sucede aquello que llamamos "nuestra vida".

Cada deseo encierra un temor, y cada temor un deseo.

domingo, 2 de agosto de 2009

El eslabón perdido

Alguna carencia en nuestra vida anímica infantil, se hace búsqueda incesante de ese afecto a lo largo de toda nuestra vida.

Buscamos, sin saberlo, ese aspecto específico del cuidado que nos faltó, esa forma del amor que no pudo ser; como si fuese una pieza clave para armar el rompecabezas de nuestra vida, con la esperanza de que nos deje ver una grata composición como imagen de un presente que justifique el desorden original y las pérdidas del pasado.

Sin darnos cuenta, esa búsqueda se nos vuelve estilo de vida.

Establecemos vínculos fundamentales con personas que presentifican aún más esa falta. Con quienes no pueden más que ausentarse ahí donde nos duele, aún cuando estén presentes en otros lugares importantes de la relación. Nos vamos reubicando en un mismo lugar de súbditos o mendigos de esa parte del amor, y cualquier nuevo descuido hace huella sobre la huella que ya dejamos en ese sendero de angustia por donde hemos pasado un y otra vez, creyendo que vamos hacia otro lado.

Otra forma de tener ese gesto de realidad que deseamos haber recibido del Otro, es SIENDO nosotros mismos esa pieza que nos faltó. Entonces damos sin mesura y sin registro, aquello que no nos dieron sin mesura y sin registro. Somos todo aquello que no pudo ser, y nos sentimos frustrados cuando los demás no lo valoran: es que los demás no necesitan especialmente esa particularidad nuestra, a ellos les faltó otra cosa.

Hay una forma más complicada y lastimosamente habitual por estos tiempos de reclamar lo que no fué. Transformarnos en la versión más sádica de aquel que nos quitó. Con un inconsciente cambio de rol, teñido de la monstruosidad de nuestro sufrimiento incomprendido; luego incomprensible e incomprensivo, vamos por la vida pateando el intento de armado del rompecabezas, que cualquier ser que nos provoca algo fuerte intenta construir.

(Seguramente nosotros también, con nuestra llegada, provocamos algo fuerte en aquel que nos desparramó las piezas cuando todavía teníamos la esperanza, sin saberlo, de que estuvieran todas).

Muchas veces hacemos una profesión o un oficio de aquello que nos faltó y nos dolió: nos dedicamos a dar lo que no recibimos, de hacer lo que nos hicieron en una forma sublimada, que dista en apariencia tanto de su origen , que lo actuamos sin reconocer que estamos tramitando un dolor e intentando convertirlo en placer, con la pasión que sólo nace del goce de trascender un sufrimiento.

Muy probablemente hoy estemos siendo alguna de estas formas o una combinación entre infinitas posibilidades de las mismas. Es importante y más aún interesante MADURAR, lo cual no es fácil porque estamos hablando de un concepto de madurez superador del aún circulante que supone cumplir con ciertas pautas sociales de forma. Madurar espiritualmente, evolucionar en lo emocional es posible sólo cuando comprendemos que hemos estado funcionando reducidos a nuestra propia falta.

Es imposible percibir y vivir en el "TODO" cuando nos hemos esforzado por ser sólo una pequeña "PARTE" de nuestro mundo interior que se nos hizo carácter en el mundo externo.

Reemplazamos el todo por la parte, una parte tan pequeña como hablar de nuestra forma de ser, basada en nuestras propias creencias arraigadas, que provienen de la percepción que tenemos de nuestras propias experiencias. Un granito de arena egocéntrico con fuerza centrípeta, que tapa el Universo expansivo de las formas posibles.

Siempre podemos ser una parte, y no es en sí mismo perjudicial llevar las marcas de lo anterior. Abarcar todo es tan imposible y enloquecedor como quedarnos en el granito de arena que no se combina con nada para hacerse ladrillo, ni se deja arrastrar por el viento.

Alguna vez dije que no falta nada, aún cuando falte algo. ¿Por qué? Porque si esa pieza específica hubiera estado, seguramente habría faltado otra; y si hubiéramos contado con todas las piezas posibles, estaríamos todavía en una especie de "casillero"de largada, sin ir a ningún lado. No sabríamos qué es lo que deseamos, es más ... no tendríamos deseo. Sólo el deseo nos brinda la fuerza para desarrollar la habilidad de armar, desarmar y volver a armar tantas composiciones a lo largo de la vida, buscando un lugar en el mundo.

Más aún, si hubiéramos tenido a disposición todo (lo cual por fortuna es técnicamente imposible porque es el reverso de la nada); y por otro lado, alguien nos hubiera entrenado en las habilidades para construir; la emocionalidad puesta en juego no sería la misma. Habríamos aprendido un hacer tedioso, sin pasión , sin intensidad, sin autopropulsión de búsqueda y de capacidad de sentir felicidad ante cada conjunto de piezas encastradas armónicamente.


El eslabón está perdido, pero sólo así se puede construir la PROPIA historia.
Es su condición y no su condicionamiento


Podemos empezar por ubicar en su lugar un eslabón diseñado por nosotros mismos e ir reemplazando eslabones con distintas formas, texturas, materiales y colores, sólo porque queremos seguir haciendo cadena con el mundo y con los otros de manera más auténtica, flexible, armoniosa y... amorosa.


(Que no se te suelte la cadena ...
te golpeas a vos mismo, a los demás y te quedas solo.
Vale la pena enlazar y armar una serie. Elegí los eslabones).