domingo, 27 de septiembre de 2009

Amor incondicional


El amor incondicional es una expresión extrema, desmesurada y, por lo tanto, un deseo poco conveniente.

No existe ni creo que sea bueno pretender un amor sin condiciones.

Amar incondicionalmente supone un repliegue del propio ser, de las propias necesidades, por temor a ser abandonado o no querido.

Aquel que pide un amor incondicional, en definitiva, tiene demasiadas condiciones para brindar el suyo. En el mismo acto en el que anhela contar con las no condiciones del otro, está imponiendo(se) la mayor y más cruel condición: no crecer.

¿Y por qué las personas deberíamos crecer o madurar?. Porque comprender la dinámica de la existencia, y la nuestra dentro de la misma, es lo único que permite la realización de una vida más plena y posible (para todos).

Podríamos pensar que el único amor que supera cualquier efecto en su vida y dolor para seguir acompañando, es el de una madre; pero más aún en este vínculo el amor debe manifestarse a través de firmes condiciones - un espacio con oportunidades y restricciones - para ayudar al niño a madurar, a hacerse responsable de sus propios actos e ir logrando una forma de vida que, con el necesario tiempo y esfuerzo, podrá moldear a sus "propias condiciones de existencia" una vez identificadas.

No hay ámbito o manifestación de la vida que pueda ser definible, y por lo tanto existir, sin que se delimiten las tendencias y las relaciones en juego.

Hay tensiones que mantener porque son las que sostienen los vínculos. La pura descarga, no deja restos para redefinir las condiciones de ninguna posibilidad.

Si del otro lado tenemos a alguien que se adapta a nuestras condiciones para amar y no manifiesta las suyas; no hay dudas de que se ha anulado como persona con los deseos y las necesidades que lo definen como tal (singular y distinta a las demás, con una historia, un presente y una proyección de su ser, únicos).

Quien se ha anulado como persona, se ha "cosificado" y sólo quien pretende interactuar con "cosas" puede desplegar amor sin condiciones y contar con que del otro lado no las habrá (y hasta esto es relativo; pero a los fines de esta explicación podemos dejar la idea hasta acá). Quien necesita llevar este mismo esquema de relación a las personas, está pretendiendo que el otro soporte sus condiciones, o que las condiciones del otro se anulen y/o sirvan únicamente como plataforma para deslizar su vida.
El amor siempre tiene condiciones: que las explicitemos o no es una elección, y cada elección traerá sus consecuencias; no obstante lo que es deseable en cualquiera de los casos, es que las personas involucradas en tal pacto (dicho o no dicho) asuman y comprendan sobre qué bases está funcionando el vínculo (aunque disfuncione), porque sólo de esta manera asimilará y capitalizará los logros y los fracasos que se sucedan.
Cuando los pactos no son explícitos, operan muy fuertemente de manera implícita, latente, y esto otorga un poder determinante a los malosentendidos, a los desengaños, a la sumisión y a su contraparte la manipulación perversa (elementos siempre presentes en el amor incondicional, seamos o no conscientes de esto).

Quien sueña y hasta se anima a pretender un amor incondicional, debería revisar qué pasa con su egoismo, su incapacidad de crecer, de creer, de aceptar, de asumir y de CAMBIAR.

El tipo de condiciones, y la expresión de cada una de ellas, es lo que debería revisarse y consensuarse (o no) con el otro para elegir si quedarnos o no en una relación.
De esta manera, podemos hallar la expresión del amor más puro: el que sabe respetar las mejores condiciones para la vida de los relacionados.

Me gusta el amor AMOR NOBLE: el que respeta, enaltece, tiene vocación para superar los desafíos o conflictos, CREA, RECREA y nos expande.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Primavera

(Imagen: flor del camino, usuario ADS en Picasa)

Será que me apasionan las transiciones más que las llegadas. El aire a cambio, el olor a nuevo, el calor de lo asumido, que comienza a sentirse superado; y sobre todo la tibia esperanza que guía haciéndole halo a algún nuevo proyecto o sueño.

Nunca sabemos qué sucederá ni cómo. La Primavera me gusta porque me evoca el primer verdor (eso significa literalmente) de aquello que hemos sembrado y comienza a asomar en la superficie de nuestra realidad, potenciado por un espíritu más creativo que lo eleva.

Es creación que anticipa una creación más definitiva. Es belleza de la previa, radiante e ilusionada por la que ciertos hechos son puestos a significarse en un cielo de esperanzas que los valoriza y los proyecta en nuevas posibles situaciones a vivir.

A veces lo que empieza a cosecharse proviene de semillas buscadas específicamente; otras veces de las piedras con las que hemos tropezado sin poder advertir, al momento de soltarlas, que llevaban con ellas el embrión de un fruto necesario. Otras veces fueron semillas que nos llegaron con el viento las que encontramos hecha flor en alguna sorpresa o mera liviandad que se siente en el trayecto.

Los resultados serán lo que deban ser impulsados por nuestra motivación y esfuerzo. Mientras tanto me gusta comprometerme con los intentos y ver el verde de aquello que va naciendo en el camino.

¡FELIZ PRIMAVERA!


"En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente". (Khalil Gibran)

sábado, 19 de septiembre de 2009

Amor Teórico

Muchos de Uds. saben que hace un par de años descubrí a Nacho Vegas siguiendo a Enrique Bunbury en el álbum "El Tiempo de las Cerezas" que muy obviamente fué un factor más que atravesó e impulsó la definición del Título de este Blog.

Desde que lo escuché nunca más pude dejar de hacerlo. Nacho Vegas es oscuro, irónico y ... realista, sí. Describe esa parte de la realidad que nos hace obstáculo a todos, de una manera muy personal con un estilo que considero único al momento.

Esta canción se sale de su estilo habitual que es menos musical y más recitado; cada vez que la esucho ¡me dan ganas de bailar sobre la tragicomedia de las relaciones!.

Hay una imposibilidad en las relaciones que nunca termina de resolverse. Por mucho que hablemos y analicemos esto, existe algo en nosotros que no termina de asumirlo. Son dos aspectos estructurales que, espontáneamente, son irreconciliables

Será porque los efectos de esa no complementariedad son golpes fuertes al ego, al narcisismo que todos tenemos en mayor o menor medida.

En la práctica las relaciones disuelven mucho o bastante de lo que suelen ser en teoría. Esto es básico. Se puede hacer al respecto; pero no me voy a meter en esto ahora. Es sábado a la mañana y estoy aún dormida, escuchando música mientras interrumpo los quehaceres domésticos con cualquier excusa, de esas que me interesan realmente.

Volveré sobre este tema en algún otro post para plantearlo a mi estilo, al momento sólo quería compartirles esta canción para que "se diviertan" o al menos vibren "sobre" el dilema de las relaciones de pareja.

(No existe un video oficial sobre esta canción, así que tomé un collage en Youtube hecho por un fan más que nada para que la escuchen).

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Poder



Si alguien o algo ejerce poder sobre nosotros,


es porque se lo hemos otorgado.

(No pienses tanto en lo que no queres, no te gusta o te molesta: le estás dando poder y presencia en tu vida)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Ni los años vienen solos...



Envejecemos de experiencias tristes, de heridas abiertas, de situaciones que creemos superadas hasta que algo ocurre y toca el recuerdo físico, psíquico y somático de hechos que resultaron traumáticos en el pasado.

Cuando nos volvemos a golpear, aunque parezca distinto, vuelve a doler en el mismo lugar. El dolor se concentra en torno a las viejas heridas que vuelven a sangrar. El nuevo dolor se siente como el retorno de todos los dolores anteriores, y entonces se agudiza.

No es fácil curar las heridas consecuencia de aquellas situaciones en las que fuimos perdiendo la inocencia; es probable que nunca cicatricen bien, que en algún momento se abran, que por sólo verlas o reencontrar en otras circunstancias aquello que nos arrebató las primeras grandes esperanzas, sobrevenga un dolor profundo.

Los años no vienen solos, llegan con todo lo vivido. En general tendemos a abatirnos con el recuerdo de los momentos tristes, más aún cuando se actualizan. Darle mayor poder a las alegrías y resignificar con un manto de benevolencia las tristezas es una forma de activar los sentimiento de esperanza, de ilusión. Tenemos el DEBER de no perderlos o en todo caso de volver a generarlos.

La inocencia del "no saber" del pensamiento "mágico" de la infancia está perdida; pero la posibilidad de crear nuevas formas de ser feliz -y encontrar un significado particular para la felicidad - sólo puede venir con los años y la experiencia.

Además es la fórmula anti-age más potente (de adentro hacia afuera): calma el alma, la tonifica, la nutre, la protege, la eleva y la deja dispuesta a revitalizar un cuerpo que existe sólo en el presente. La mente tiende a ubicarnos en el imaginario del tiempo pasado y en el también imaginario tiempo futuro. Así vamos nostálgicos desperdiciando presente, perdidos entre dos tiempos que no existieron nunca en el ahora y que no existirán jamás.

No envejecemos tan fácil si nuestro tiempo siempre es HOY; si con cada despertar nos planteamos el desafío de volver a nacer, de confiar, de cuidar el patrimonio logrado de los afectos y no rematarlo ante cualquier frustración generada por nuestras expectativas e intereses "no coincidentes" con el accionar de los otros... más aún si no los hemos comunicado. DEBEMOS pedir lo que necesitamos, comunicarnos, saber escuchar y hacer el esfuerzo por comprender. Comprender no es fácil. Muchas veces se subestima esta capacidad. Muchos la detentamos sin tener en cuenta que se pierde muy facilmente cuando el otro nos muestra con su comportamiento, su felicidad o su sufrimiento aquello que no queremos ver de nosotros mismos en ese "coincidente" momento.

El amor surge pero sólo se mantiene en la reconstrucción conjunta. Se enriquece con cada nueva experiencia compartida, nos rescata, nos amplía con cada crisis superada, con cada diferencia dirimida o "simplemente" respetada; con cada desencuentro encontrado a destiempo, pero rescatado al fin de la pesada mochila de los malosentendidos, la imposibilidades y los desengaños.

No envejecemos tan rápido si el "hoy" es vivido como una sucesión de "ahora mismo en este instante".

Eso sí: no podemos solos. De nada sirve intentar realizarnos individualmente desarticulados de los demás. La posibilidad de ser y hacer, el disfrute siempre viene en el compartir con otros, lo cual plantea el desafío de las relaciones.

La individuación es un proceso necesario en el ser humano en desarrollo y fundamental para la vida adulta. El individualismo es la forma que adquiere con los años una individuación no lograda, que refleja el temor o la imposibilidad de ser con el otro - y no a través del otro, fusionado al otro o sin el otro - lo cual no es fácil y mucho menos se da de una vez y para siempre.

Como los puercoespines en invierno, los hombres se encuentran empujados los unos a los otros por «la necesidad de la sociedad surgida del vacío y de la monotonía de su propio interior (...) pero sus numerosas cualidades repulsivas y sus insoportables defectos los dispersan de nuevo. La distancia intermedia que terminan por descubrir y en la cual la vida en común se hace posible, consiste en la cortesía y las buenas maneras». Schopenhauer

Colaboremos en hacer del presente un lugar más habitable para todos, en encontrar la distancia correcta para darnos el calor del amor que todos necesitamos sin lastimarnos con nuestras estructurales púas. Intentar cortarlas nos quitaría nuestra esencia, nuestra condición humana y con ello todas nuestras potencialidades. Negarlas o no registrar nunca las dolorosas punzadas que podemos dar (y darnos) con nuestros movimientos, nos aleja de la armonía y genera sufrimiento.

Se plantea un dilema fundamental entre la necesidad de unión y el instinto gregario, para el cual el citado filósofo describe otra posible salida: «el que posee en sí mismo una gran dosis de calor interior, prefiere alejarse de la sociedad para no causar contrariedades ni sufrirlas». Aunque muchas veces esto atienda demasiado a una necesidad de cuidado y preservación, a la sabiduría de la simple capacidad de no sufrir más que a la felicidad; no deja de ser una alternativa válida para quien la elige a conciencia.

En todos los casos, las relaciones - con uno mismo y con los demás - son siempre dilemáticas. Necesitamos estar unidos a las vez que separados por la distancia "adecuada". Hay que encontrarla, es diferente en cada vínculo. Implica el respeto hacia uno mismo y hacia el otro.

Los problemas en todas las relaciones, son siempre problemas de distancias.

domingo, 13 de septiembre de 2009

¿Por qué hablan tanto las mujeres?

(Imagen Florencia Kohan)


Hace poco un amigo se preguntaba esto mismo en el nick de su msn; justo pocos días antes de que yo tuviera un encuentro maratónico de amigas reunidas a las 15 hs de un sábado, concluido a las 5 am del domingo.

Durante todas esas horas no paramos de hablar, y esto es literal. Mates, comida dulce, comida salada, cerveza, cigarrillos para algunas, con sesión de maquillaje profesional incluido, acompañaron las conversaciones contínuas. Los temas iban surgiendo concatenados por conectores insospechados que aparecían para que al menos, lo que nos interesaba y necesitábamos expresar de manera particular y haciendo eco en el grupo, tuviera oportunidad de surgir.

Risas, seriedad, emociones, lágrimas y hasta gritos. Alimentación, belleza, hombres, hijos, familia, trabajo. Denominador común: buscar el equilibrio.

Cultural, histórica y fisiológicamente las mujeres estamos preparadas para pensar y hablar "en procesos". Tendemos inevitablemente a captar y expresar todos los elementos y emociones vinculadas a una situación para explorar su naturaleza, fundamentos, identificar un punto de vista y cambiarlo si es necesario.

Nos disponemos a desatar un río semántico y a hallar un cauce compartido, para constituir la posibilidad de transformar la realidad y hacer de nuestras vidas, junto a los seres que amamos, un lugar cuidado, más habitable, con potencial de crecimiento y transformación para asimilar experiencias y redefinir el rumbo con fuerza, pasión y tenacidad.

Solemos ponerle la misma intención y voluntad a la vida de las personas que nos interesa proteger y ayudar también. Para eso buscamos comprenderlas. Para comprender hay que llegar a la forma en que las situaciones se generan, y no simplemente leer un resultado actitudinal final, que es sólo la parte más visible de un proceso. Hablamos mucho porque tendemos a comprender y cuidar, aún cuando nos equivocamos.

Muchas veces caemos en una sensación de desamparo por la multiplicidad de estímulos que percibimos y no por elección; sino por condiciones estructurales: anatómicas, químicas, hormonales, culturales y los lugares sociales nuevos e históricos que ocupamos e intentamos desarrollar con responsabilidad. Esto hace a ese "desborde" que muchas veces se ve y sobre el que se ironiza o se ataca lo más genuino y propio de la femineidad.


"No todo es lo que parece". La mayoría de las mujeres lo aceptamos desde un lugar más naturalizado. Sabemos que la realidad es mucho más amplia y maleable, que el recorte que todo ser humano es capaz de registrar, según su particular experiencia. La comunicación, el uso de las palabras son creadores de realidad y en nuestro discurrir compartido buscamos generar nuevos sentidos.


Sí, sé que en muchos casos las palabras son vacías, exageradas, desmesuradas, manipuladoras y hasta obsenas por ser innecesarias. Esto también ocurre con los silencios, lo cual puede resultar más cruel; pero éstas son actitudes que no tienen género.

Sé que necesitamos de esa complementariedad de lo masculino para actuar por un resultado puntual, acotando un poco la impresión que nos dejan los hechos que nos atraviesan.

Sé que siempre que nos desbordamos, una palabra de afecto, de reconocimiento, un abrazo o un beso a tiempo nos eleva el espíritu, nos hace descansar y... nos hace callar.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Gritar la vida

Será que entre tantos golpes y situaciones adversas la creatividad es el grito de la necesidad de cambiar el mundo, de defenderse de él y generar una ilusión que nos mantenga vivos de alguna manera más elevada a seguir respirando día tras día. Así surgen los talentos: del choque fuerte y aguerrido entre la vida que se afirma y la muerte. El resultado: la genialidad y el encanto.

Es una forma de decir, "mi mundo interior es más bello que todo esto", "mis ilusiones tienen que valer de algo", "mis sueños no pueden morir atrapados en mi mente, desangrando mi corazón", "mis lágrimas tienen que tener algún sentido"... nuevos sentidos, nuevas causas, nuevos efectos... al menos tienen que aflorar de (¿ilusorias?) nuevas frustraciones para que no se sequen en un progresivo nirvana.

Los actos de creatividad, son una superior imposición de la vida a la fuerza de la muerte. Una lucha sin diplomacias, pero en donde no se paga con la misma moneda.En todo caso se la tira habilidosamente para que caiga del revés... entonces cambia la escena y desaparece la batalla. La nueva escena es esperanza y emoción, y volvemos a nacer.

Sólo de la vida puede nacer la vida, porque aún la muerte sólo puede ser muerte en un contexto de vida. Al menos debe haber una sola persona que note una ausencia, para que algo o alguien pueda declararse muerto. La muerte necesita de la vida y la vida de la muerte para que ambas sucedan.

Mi "nona" - una viejecita sabia si las hubo - solía decir que
"nos vamos de este mundo de la misma manera en que llegamos"
con TODAS las implicancias que tiene esta frase. Lejos de parecerme una frase pesimista, con el correr de los años la fuí encontrando francamente realista y desafiante. Habla del inicio y del fin, pero inteligentemente nada sentencia sobre el mientras tanto.

En nuestro mientras tanto podemos marcar la diferencia, no importa el fin o hacia donde tendamos, sino lo que podamos hacer y/o generar en el transcurso de nuestro tiempo. Las condiciones de dolor o carencias, suelen ser el semillero de los grandes dones o talentos. Todos tenemos alguno, no importa cuánto consigamos con él; la capacidad de expresión para mitigar la muerte está asegurada. El monstruo puede ser morigerado sin tener que esconderse. La sublimación de las tendencias tanáticas suele ser la musa inspiradora de las artes. Inlcuso del arte de vivir.

En algunos casos, ciertos recursos se encuentran y aparece una Elena Roger, increible, única, nacida en Barracas y capaz de estremecer con una aptitud y capacidad de interpretación deslumbrante en las obras EVITA y PIAF en Londres, la última en cartelera actualmente en el Teatro Liceo, en nuestra Buenos Aires, representando a la mítica Edith Piaf.



A Edith Piaf la conocí a través de la película "La Vie en Rose" y me conmoví profundamente con la vida vertiginosa de este personaje, que fué una persona real... realmente especial, con una historia atravesada de infortunios desde antes de su nacimiento; llena de pasión e intensidad hasta su prematura muerte. Era una mujer de temperamento único donde su deseo de sobrevivir se canalizaba por senderos sinuosos, en abruptas subidas y bajadas con precipios a ambos lados.

Cuando se vive cerca del propio deseo y se valora la vida tal como puede ser habiendo dado lo mejor de uno y sin temores, se puede decir "No me arrepiento de nada" frase que me parece una necesaria autoabsolución a nuestras dudas, pendientes, dolores y culpas, en tanto sepamos que a nuestro modo hemos dado lo mejor. Sólo así podemos perdonar a otros, y comprender muchos de los desencuentros y aceptarlos sin odios ni rencores.

Si por nuestras motivaciones hemos decidido pagar un alto precio, nadie puede juzgarnos si nos hacemos únicos responsables de saldarlo. La vida y la muerte van juntas y hasta son relativas: podemos vivir cien años sin haber vivido un sólo día, como vivir en la eternidad por sentir y gritar la vida en unos pocos momentos.

Les recomiendo ir a ver Piaf ... son dos horas que cuentan y valen una vida. Una mujer que así como la ven, lograba una entrega orgásmica con cada actuación.

Edith Piaf - "Non, je ne regrette rien"



Edith Piaf - "Non, je ne regrette rien" - Edith Piaf - "No, nada de nada"

No, nada de nada.
No, no lamento nada.
Ni el bien que me han hecho,
ni el mal. ¡Todo me da igual!

No, nada de nada.
No, no lamento nada.
Eso está pagado, barrido, olvidado.
¡Me importa un bledo el pasado!

Con mis recuerdos
hice una fogata.
Mis tristezas,
mis placeres,
ya no los necesito.

Barridos los amores
y todos sus temores.
Barridos por siempre
comienzo de cero.

No, nada de nada.
No, no lamento nada.
Ni el bien que me han hecho,
ni el mal. ¡Todo me da igual!

No, nada de nada.
No, no lamento nada.
Porque mi vida, mis alegrías,
hoy, ¡todo eso comienza contigo!