lunes, 14 de septiembre de 2009

Ni los años vienen solos...



Envejecemos de experiencias tristes, de heridas abiertas, de situaciones que creemos superadas hasta que algo ocurre y toca el recuerdo físico, psíquico y somático de hechos que resultaron traumáticos en el pasado.

Cuando nos volvemos a golpear, aunque parezca distinto, vuelve a doler en el mismo lugar. El dolor se concentra en torno a las viejas heridas que vuelven a sangrar. El nuevo dolor se siente como el retorno de todos los dolores anteriores, y entonces se agudiza.

No es fácil curar las heridas consecuencia de aquellas situaciones en las que fuimos perdiendo la inocencia; es probable que nunca cicatricen bien, que en algún momento se abran, que por sólo verlas o reencontrar en otras circunstancias aquello que nos arrebató las primeras grandes esperanzas, sobrevenga un dolor profundo.

Los años no vienen solos, llegan con todo lo vivido. En general tendemos a abatirnos con el recuerdo de los momentos tristes, más aún cuando se actualizan. Darle mayor poder a las alegrías y resignificar con un manto de benevolencia las tristezas es una forma de activar los sentimiento de esperanza, de ilusión. Tenemos el DEBER de no perderlos o en todo caso de volver a generarlos.

La inocencia del "no saber" del pensamiento "mágico" de la infancia está perdida; pero la posibilidad de crear nuevas formas de ser feliz -y encontrar un significado particular para la felicidad - sólo puede venir con los años y la experiencia.

Además es la fórmula anti-age más potente (de adentro hacia afuera): calma el alma, la tonifica, la nutre, la protege, la eleva y la deja dispuesta a revitalizar un cuerpo que existe sólo en el presente. La mente tiende a ubicarnos en el imaginario del tiempo pasado y en el también imaginario tiempo futuro. Así vamos nostálgicos desperdiciando presente, perdidos entre dos tiempos que no existieron nunca en el ahora y que no existirán jamás.

No envejecemos tan fácil si nuestro tiempo siempre es HOY; si con cada despertar nos planteamos el desafío de volver a nacer, de confiar, de cuidar el patrimonio logrado de los afectos y no rematarlo ante cualquier frustración generada por nuestras expectativas e intereses "no coincidentes" con el accionar de los otros... más aún si no los hemos comunicado. DEBEMOS pedir lo que necesitamos, comunicarnos, saber escuchar y hacer el esfuerzo por comprender. Comprender no es fácil. Muchas veces se subestima esta capacidad. Muchos la detentamos sin tener en cuenta que se pierde muy facilmente cuando el otro nos muestra con su comportamiento, su felicidad o su sufrimiento aquello que no queremos ver de nosotros mismos en ese "coincidente" momento.

El amor surge pero sólo se mantiene en la reconstrucción conjunta. Se enriquece con cada nueva experiencia compartida, nos rescata, nos amplía con cada crisis superada, con cada diferencia dirimida o "simplemente" respetada; con cada desencuentro encontrado a destiempo, pero rescatado al fin de la pesada mochila de los malosentendidos, la imposibilidades y los desengaños.

No envejecemos tan rápido si el "hoy" es vivido como una sucesión de "ahora mismo en este instante".

Eso sí: no podemos solos. De nada sirve intentar realizarnos individualmente desarticulados de los demás. La posibilidad de ser y hacer, el disfrute siempre viene en el compartir con otros, lo cual plantea el desafío de las relaciones.

La individuación es un proceso necesario en el ser humano en desarrollo y fundamental para la vida adulta. El individualismo es la forma que adquiere con los años una individuación no lograda, que refleja el temor o la imposibilidad de ser con el otro - y no a través del otro, fusionado al otro o sin el otro - lo cual no es fácil y mucho menos se da de una vez y para siempre.

Como los puercoespines en invierno, los hombres se encuentran empujados los unos a los otros por «la necesidad de la sociedad surgida del vacío y de la monotonía de su propio interior (...) pero sus numerosas cualidades repulsivas y sus insoportables defectos los dispersan de nuevo. La distancia intermedia que terminan por descubrir y en la cual la vida en común se hace posible, consiste en la cortesía y las buenas maneras». Schopenhauer

Colaboremos en hacer del presente un lugar más habitable para todos, en encontrar la distancia correcta para darnos el calor del amor que todos necesitamos sin lastimarnos con nuestras estructurales púas. Intentar cortarlas nos quitaría nuestra esencia, nuestra condición humana y con ello todas nuestras potencialidades. Negarlas o no registrar nunca las dolorosas punzadas que podemos dar (y darnos) con nuestros movimientos, nos aleja de la armonía y genera sufrimiento.

Se plantea un dilema fundamental entre la necesidad de unión y el instinto gregario, para el cual el citado filósofo describe otra posible salida: «el que posee en sí mismo una gran dosis de calor interior, prefiere alejarse de la sociedad para no causar contrariedades ni sufrirlas». Aunque muchas veces esto atienda demasiado a una necesidad de cuidado y preservación, a la sabiduría de la simple capacidad de no sufrir más que a la felicidad; no deja de ser una alternativa válida para quien la elige a conciencia.

En todos los casos, las relaciones - con uno mismo y con los demás - son siempre dilemáticas. Necesitamos estar unidos a las vez que separados por la distancia "adecuada". Hay que encontrarla, es diferente en cada vínculo. Implica el respeto hacia uno mismo y hacia el otro.

Los problemas en todas las relaciones, son siempre problemas de distancias.

6 comentarios:

  1. que puedo agregar? nada. jejeje

    En el desafío de las relaciones todo es complejo... es difícil lograr las distancias adecuadas y es difícil aceptar las distancias que nos pone el otro, adecuadas para el otro y quizás no tanto para uno. Son todos acuerdos, intentos de equilibrio que creo que se sostienen si en amor encuentra igual una buena forma de fluir entre las dos partes, y cuando el amor es fuerte y hay ganas de trabajar, se puede mantener a pesar de todo. Lo importante es la comunicación, comunicar tanto los deseos como las imposibilidades.
    Y entender que todo lo que necesitamos, toda la compañía que queremos para nuestras vidas, no tiene por qué estar en una sola persona, ni ser eterno, no hay por qué cargar a nadie con nuestros deseos, más bien diversificar la búsqueda y disfrutar de lo que cada uno sí puede darnos.
    Lo digo con fundamento, tengo buena experiencia al respecto, y sé que SE PUEDE y que VALE LA PENA!
    Besos!!!

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  2. y el resto de mis aportes ya te fueron "dados" con anterioridad... jejejejeje besos

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  3. Qué bárbaro, y qué raro no encontrar algo para llevarse con tu posteo. Tocás un tema jodido. Coincido cuando ambas dicen que lo importante es la comunicación, comunicar al otro la necesidad. Sucede que somos tan faltos de todo, tan interminables, que ante la necesidad del otro siempre hay un "pero". Hablo desde mi experiencia, es sólo una mas en el montón.
    Los cmoentarios de Campanita son muy acertados, doble placer es leer buenos comentarios después de un tema planteado inteligentemente como vos lo podés hacer.

    Besos grandes, y te mando un tarro con un poco de luz para acoplarla a la que ya tenés.

    Androide

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  4. Campa! te das cuenta? este post nació antes de nuestro "momento". Sintonía si las hay... gracias por los comentarios aquel día, por la honestidad, por la aceptación que ambas compartimos, por estos comentarios.Comunicar tanto los deseos como las imposibilidades y si el otro nos responde con el respeto a las suyas y su esfuerzo, dedicación y esmero por acercarse a pesar de todo eso, más que lograr una coincidencia o un entendimiento logramos la maravilla de contar con un humano amoroso, maduro que nos ama y "trata de ir - al menos -un toquecito más allá". Hay que ir siempre un poco más allá! Yo también creo en eso, y me animo a decirle en imperativo: debemos ir más allá de nuestras fuerzas, posibilidades, etc.

    Andres: gracias!!! Siempre me imagino la materialización de tus metáforas y me resultan "hermosas y divertidas" sean las que fueren, aún cuando son oscuras. Tengo el tarro de luz, y ya me lo tiré encima.. gracias por compartir!! Besos muchos y destellantes.

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  5. Que bueno este post lorena...
    cada vez que me voy de acá me llevo algo
    hoy me pongo a pensar el tema de las distancias y los vínculos y creo que todo tiene que ver con nuestra formación y nuestro crecimiento personal.
    sin respeto no hay posibilidad de relación alguna, sin cuidado hacia el otro tampoco.
    El tema es como nos movemos en el fino equilibrio que transitamos todos los días y que a veces nos supera...

    excelente lo tuyo

    beso enorme

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  6. Totalmente de acuerdo Vir, por eso no es fácil y es un tema "jodido" como dijo Andres.

    Muchas veces creemos estar haciendo lo mejor para el otro y es exactamente lo que el otro no necesita; lo mismo los demás con nosotros y nosotros con nosotros mismos!.

    El fino equilibrio que transitamos todos los días.. tal cual; asi vamos todos, a veces hacemos equilibrio juntos, otras nos avasallamos o nos abandonamos al vacío.

    Gracias por estar siempre y compartir tus sentimientos.

    BESO enorme!

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