jueves, 19 de noviembre de 2009

Mucho más que la suma de las partes



"la vida es una cárcel con las puertas abiertas"

(Andrés Calamaro)

Nuestro Ser no se define completamente por lo que tenemos, por lo que no tenemos, por lo que tuvimos, por lo que hacemos, por lo que no pudimos o queremos hacer, por lo que hoy no consideramos...; por lo que dicen, por lo que suponemos que callan, por lo que decimos nosotros de nosotros mismos; por nuestra familia, por nuestro trabajo, por las relaciones que tuvimos, por las relaciones que tenemos; por nuestros gustos, por nuestras preferencias; por lo que pasó, por lo que pasa, por lo que queremos que pase; por nuestros dolores, por nuestras alegrías, por nuestros miedos, por nuestras capacidades, por nuestras limitaciones, por nuestros talentos.

Todo esto, son aspectos de nuestra existencia que se toman -por nosotros, por los otros; por esa terceridad que cobra vida entre ambos -para construir el relato de nuestra historia; pero el estilo de esa narrativa es lo que hace la diferencia. Puede ir tomando distintas formas, si nos paramos en sentidos positivos la historia tiene un tono; si por el contrario lo hacemos por el negativo el cuento será otro.

Mientras tanto el punto final no está puesto, y cuando esté puesto los historiadores de nuestra vida serán otros. ¿La verdad?..no existe o se escapa todo el tiempo.

Cuenta nuestra creencia, para bien y para mal: en lo que creemos es lo que va armando las secuencias.

Por algunos lugares fuimos, por otros lugares vamos, no sabemos por donde seguiremos.

Algunos hechos y las significaciones que les hemos otorgado, nos van orientando en quienes fuimos, en quienes vamos siendo y nos hacen proyectar la ilusión de quienes queremos ser; pero nunca tendrán el poder -a menos que se lo demos -de estigmatizarnos en quienes somos como definición única y acabada.

Quien se siente cómodo por creer saber quien es, mejor le vendrá relativizarlo.


Aceptar que nuestro espíritu es dinámico y que posee una gran capacidad de adaptación y cambio, es liberador y potente. La incertidumbre es parte de nuestra sustancia.

Cuando el dolor oprima por algún aspecto frustrado, bien vale comprenderlo, sentirlo y soltarlo. "Eso" no somos nosotros, es sólo un rasgo de lo que estamos pudiendo ser en ese momento.

¿Cómo te pensas hoy?....

Ese relato convoca a la escena de mañana.