jueves, 7 de octubre de 2010

Momentos clave de la vida - III

Hay un momento en la vida en el cual entendemos y valoramos la importancia de la fe: el hombre no puede vivir sin fe. Todos deberíamos tener un Dios y cultivar una religión personal basada en el amor y el cuidado de nuestra calidad de vida emocional.

Hay varias ocasiones -quizás más de las que a priori se podrían soportar - en las que se nos impone tener que mover montañas en el mismo momento en que nos quedamos sin fuerzas; pero ocurre que con confianza en nosotros mismos, en aquello que nos contiene y nos trasciende, lo logramos.

La existencia no deja de ser un misterio a respetar, mientras nos da pistas sobre como apropiarnos de nuestra misión en ella. 

Hay un momento en la vida en el cual comprendemos que somos los únicos responsables de madurar y construir desde el legado de nuestros padres, nuestras propias experiencias al momento, nuestras frustraciones y nuestros sueños. La vida no cesa en guiarnos sobre nuestros errores hacia nuestros aciertos, sobre nuestras limitaciones hacia nuestras posibilidades. Es cuestión de estar dispuestos a ver, a aprender, a desplegar un "hacer con voluntad" y desarrollar conciencia.

Las mismas leyes del Universo y ese misterio que nos envuelve, potencia nuestro verdadero ser cuando actuamos con honestidad, amor y respeto. No existe mayor logro que ser uno mismo y cuidar ese hallazgo.