domingo, 16 de octubre de 2011

Ma(más)

Para aquellas que son madres y, muchas veces, se sienten agobiadas por las exigencias e idealizaciones del rol, por lo que se supone debe ser y hacer una madre, que es a la vez  mujer y esposa, en base a modelos que se construyen y reconstruyen culturalmente, les propongo una vuelta a la simpleza o, en todo caso,  a descubrir la sabiduría de la sencillez y la honestidad.

Conectar con la autenticidad y el amor profundo e incondicional a la vida, en todas las manifestaciones del producir, del generar, del cuidar, del hacer crecer, del fluir en el ejercicio del rol, construyendo un espacio más genuino y autoarfirmante desde la maternidad y para la maternidad, colaborando en ese proceso con una sociedad más humana y amorosa, menos agresiva e impositiva.

Desde ahí, y aprovechando la celebración del día de la madre, les recomiendo que se valoren y se gratifiquen amándose como son, alegrándose por todo lo que pudieron aprender del rol hasta el momento (con sus aciertos y errores); porque de eso se trata: de amar el aprendizaje permanente que implica criar a los hijos, aceptando el proceso con responsabilidad y amor, por sobre todas las cosas.

Que puedan activar una mirada más comprensiva y amorosa hacia sus propias madres, contemplarlas desde sus posibilidades, limitaciones y circunstancias; sintiéndose pares. Eso es fundamental para sanar la historia personal,  los afectos y transmitir el calor del acogimiento y del cuidado con todo lo que implica ser humano.

Se sabe que las demandas de un hijo son muchas; pero les dejo unas coordenadas simples y prácticas que pueden resultar suficientes y hasta únicos mojones en el camino que se emprende con la experiencia de ser madre:

·         No mentirse ni mentirles nunca, no importa si se trata de un mínimo detalle cotidiano o una gran adversidad: la verdad debe ser asumida y dicha siempre.

·         Mostrar los propios sentimientos y tratar de explicitarlos, sin ocultamientos, ni mascaradas. Con total naturalización de las alegrías,  tristezas y nostalgias, como parte natural ( y necesaria) del sentir humano. Estimularlos para que aprendan a reconocer sus emociones y comprenderlas.

·         Hacerse responsable y hacerlos responsables: no tapar los propios errores ni intentar velar los de ellos.

Los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice, con lo cual es trascendental que vean coherencia e integridad en la conducta general de sus padres.


“Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.”


Ésta es la única responsabilidad que tenemos todos con nosotros mismos, en beneficio de la existencia, la humanidad, la sociedad, nuestros grupos de pertenencia, y por supuesto, los hijos.

Desarrollen espíritus fuertes, confíen en ustedes mismas y procuren lo mismo para sus hijos; desde allí sean "naturalmente" madres y pasen un muy feliz día!!!

2 comentarios:

  1. Profunda, honesta y sabia reflexión que te agradezco muchísimo, como todo lo que das tan genuinamente,y desde el corazón, Lore!!! GRACIAS!!!
    Un beso grande!

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  2. Gracias por lo que me toca. Mamá doble desde hace ya muchos años. Y orgullosa de mis dos pequeños, uno de 28 y el otro de 34.
    Eres toda una profesional escribiendo.
    Un beso enorme

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